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Entre acarreados y lugares vacíos: la función de cine que terminó sin público.

  • 21 jun
  • 2 min de lectura

Actualizado: 25 jun

Redacción: Cine Raíz



La proyección de Ciudad de Dios organizada por el Instituto de la Juventud del Estado de Oaxaca el pasado 10 de abril en el Parque Primavera comenzó con discursos sobre la cultura y prevención de adicciones. Sin embargo, lo que estaba pensado para ser una noche de reflexión y convivencia juvenil terminó evidenciando la poca conexión real con el público asistente. Previo al inicio de la función, organizadores y representantes institucionales destacaron la importancia del cine como herramienta social y cultural. Incluso se explicó que la elección de la película respondía a mensajes enfocados en juventudes y prevención de violencia y consumo de drogas.


No obstante, conforme avanzó la proyección, los pocos asistentes comenzaron a retirarse del lugar, dejando asientos vacíos a media función. Entre murmullos y movimientos constantes, el ambiente reflejaba desinterés y cansancio por parte de varios grupos presentes.


La situación dejó entrever una práctica frecuente en este tipo de actividades institucionales: la asistencia de personas llevadas únicamente para llenar espacios y mostrar convocatoria. Aunque al inicio se solicitó una fotografía grupal para documentar el evento y subirla a redes sociales, gran parte de quienes aparecieron en la imagen ya no permanecieron durante toda la película. La cita para el evento fue a las 18 horas y la proyección inició aproximadamente una hora después, en lo que terminaban de preparar todo y obviamente tomaban las debidas fotos y videos para sus redes lo cuál es normal, pero lo que si deja reflexionando es que fue casi el mismo tiempo que usaron para proyectar una película de 2 horas y 10 minutos.


El resultado fue evidente: una función inconclusa para muchos asistentes y un evento que, pese al discurso sobre el fortalecimiento cultural y juvenil, terminó exhibiendo la falta de interés genuino de una parte del público convocado.


Más allá de la proyección, esta escena abrió nuevamente la discusión sobre cómo algunas actividades oficiales priorizan la imagen y la asistencia momentánea, antes que la construcción de públicos realmente interesados en el cine y la cultura.








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