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Más allá de la pantalla: el cine como espacio de reflexión en los centros penitenciarios

  • 21 jun
  • 2 min de lectura

Actualizado: 25 jun

Redacción: Francisco Yael y Pablo Daniel


Proyecciones de cine comunitario en centros penitenciarios de Oaxaca buscan generar reflexión, diálogo y acceso a la cultura entre personas privadas de la libertad. Durante los últimos meses de 2025 y principios de 2026, personas privadas de la libertad en distintos centros penitenciarios de Oaxaca participaron en proyecciones de cortometrajes, como parte de una iniciativa cultural orientada a fomentar la reflexión a través del cine. Las funciones se llevaron a cabo en el Centro Penitenciario Varonil de Tanivet, el Centro Femenil de San Francisco Tanivet —ubicado en el municipio de Tlacolula de Matamoros— y en el penal de reinserción social de Etla.


Estas actividades fueron organizadas por la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca (Seculta), mediante programas como “Cine para todas y todos” y “Primavera Cultural”, cuyo objetivo es acercar el cine a diversos sectores de la población. Las proyecciones se realizaron en coordinación con el Sistema Penitenciario del Estado de Oaxaca, lo que permitió llevar estas actividades al interior de los centros y fortalecer la oferta cultural en estos espacios.


De acuerdo con Josué Salvador Vásquez Arrellanes, encargado de la unidad de difusión cultural, estas proyecciones buscan generar espacios de encuentro y reflexión. “La idea es que el cine llegue a diferentes contextos y que las personas puedan conectar con lo que ven”, explicó. Más allá del entretenimiento, el cine se plantea como una herramienta para el diálogo y el reconocimiento de distintas realidades. “Se busca que los cortometrajes generen identificación y abran un espacio de reflexión”, señaló.


Uno de los elementos más relevantes es el tipo de contenido proyectado. Los cortometrajes pertenecen principalmente al cine comunitario y documental, caracterizados por abordar historias cercanas a la vida cotidiana y a las comunidades. Entre las producciones presentadas destacan Honga Raa Ñuu (Buscar camino), realizada en Chalmita, Hidalgo; Los zombis de la chatarra, filmado en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas; y Por dentro somos color, que retrata prácticas comunitarias en Oaxaca relacionadas con el uso de plantas en la medicina y el teñido de textiles. Estos trabajos abordan temas como la identidad, el territorio, la salud y la vida comunitaria, aportando nuevas formas de ver y entender el entorno.


Aunque estas actividades no se realizan de manera permanente, forman parte de un esfuerzo por integrar la cultura en distintos espacios. En este sentido, el cine comunitario se consolida como una herramienta que no solo entretiene, sino que también favorece la reflexión y contribuye, desde lo social, a los procesos de reinserción.

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