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Itandehui Jansen y el cine que nace desde la comunidad

  • hace 3 días
  • 3 min de lectura

Itandehui Jansen


La directora oaxaqueña habló sobre migración, lenguas indígenas y cine comunitario durante una entrevista especializada centrada en su proceso creativo y la relación que mantiene con Oaxaca y sus comunidades. Hablar con Itandehui Jansen es escuchar a alguien que entiende el cine más allá de una cámara o un set de grabación. Para ella, filmar también significa convivir, investigar, escuchar historias y acercarse a los territorios desde lo humano. Durante una entrevista especializada, la cineasta compartió parte de su trayectoria, sus preocupaciones actuales y la forma en la que Oaxaca atraviesa muchas de sus películas.


Desde el inicio de la conversación, Jansen dejó claro que su acercamiento al cine no fue algo planeado desde niña ni una típica historia de “siempre quise hacer películas”. Comentó que cuando tenía alrededor de 15 años no sabía qué estudiar porque le interesaban demasiadas cosas: historia, arte, biología y temas relacionados con la justicia social. Al final encontró en el documental una manera de juntar todo eso. Algo interesante es que, según contó, antes de decidir estudiar cine realmente no veía tantas películas. Fue después cuando comenzó a acercarse más al lenguaje cinematográfico y a descubrir todo lo que podía contar a través de él. También habló de cómo el mundo ha cambiado muchísimo desde entonces. Recordó que cuando estudiaba ni siquiera existían herramientas como internet o los celulares, y ahora hasta la inteligencia artificial forma parte de las conversaciones sobre creación audiovisual.


Gran parte de su trabajo está conectado con Oaxaca, sobre todo con la región mixteca. Explicó que su madre proviene de una comunidad de esa zona y que eso terminó influyendo directamente en las historias que le interesa contar. Muchas de sus películas suceden en espacios rurales y comunitarios donde temas como la identidad, la memoria y la migración aparecen constantemente. Uno de los proyectos que más recordó durante la entrevista fue El rebozo de mi madre, documental que realizó junto a su mamá. Comentó que ese trabajo le permitió acercarse de otra manera a la comunidad y escuchar a personas mayores que compartieron experiencias y recuerdos del lugar. Más que solo hacer una película, parecía un proceso de reconexión personal.


La migración es otro tema que atraviesa varias de sus producciones. Jansen mencionó que le interesa mostrar cómo los movimientos migratorios afectan a las familias, las lenguas y la herencia cultural de las comunidades. Aunque también confesó que últimamente ha pensado mucho en la relación entre las personas y la naturaleza, tema que busca explorar más en futuros proyectos. Durante la charla también habló sobre trabajar con lenguas indígenas dentro del cine. Varias de sus películas han sido realizadas en mixteco, aunque ella misma reconoció que no habla la lengua. Por eso explicó que siempre existe un trabajo colaborativo detrás de cada producción. Mencionó especialmente su colaboración con el guionista mixteco Armando Bautista García, con quien ha trabajado en distintos proyectos.


Más allá de lo técnico, la directora reflexionó sobre la responsabilidad de representar comunidades y contextos culturales específicos. Para ella es importante pensar cómo una película puede impactar a las personas que aparecen en ella o a quienes pertenecen a esos espacios. Incluso contó que en uno de sus cortometrajes, donde participan una joven ciega y un joven sordo, fue fundamental escuchar a los actores y construir un ambiente cómodo para ellos durante el rodaje. Su forma de hacer cine también se aleja un poco de las producciones enormes o industriales. Comentó que normalmente trabaja con equipos pequeños, luz natural y locaciones reales porque le gusta mantener una aproximación cercana al documental, incluso cuando hace ficción. Esa sencillez, más que verse como una limitación, parece formar parte de la identidad de su cine.


Aunque reconoció que el financiamiento sigue siendo uno de los mayores problemas para el cine alternativo e independiente, considera que actualmente las plataformas digitales y las redes sociales ayudan bastante a darle visibilidad a proyectos que antes difícilmente encontraban espacios de exhibición. Casi al final de la entrevista, Jansen habló sobre el futuro del cine oaxaqueño. Dijo que espera que cada vez más personas de la región puedan formarse como cineastas y contar sus propias historias. También comentó que le gustaría participar en ese proceso a través de talleres y cursos, apoyando a nuevas generaciones interesadas en hacer cine desde sus comunidades. Escucharla deja una sensación curiosa: para Itandehui Jansen el cine no parece tratarse solamente de grabar imágenes, sino de construir memoria, dialogar con el territorio y mirar con atención aquello que muchas veces pasa desapercibido.

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